EXPECTATIVAS

Haruna Ai

Haruna Ai

Acabo de ver en las noticias de Hotmail un video acerca de la ganadora de un concurso de belleza entre mujeres transexuales en Tailandia.  Fue una japonesa sumamente hermosa llamada Haruna Ai quien nació con un cuerpo masculino. Antiguamente, antes de que fuera posible la reasignación de sexo y de que los prejuicios condenaran aún más a estas personas a vidas de parias, –hoy todavía lo hacen, pero de una manera menos inexorable – ellas estaban predestinadas a una existencia de casi segura insatisfacción, además de un castigo eterno después de la muerte dado que su condición era además pecaminosa…

No es su elección ni una conducta viciosa el haber nacido en cuerpo que no corresponde con su identidad psíquica. Una serie de mecanismos biológicos que apenas se han empezado a conocer determinan esta condición que no es en absoluto responsabilidad de quienes la viven.

El resto de nosotros, normalmente, deberíamos ser capaces de vivir con expectativas razonables que no excedan nuestras posibilidades físicas, ni mentales, ni temporales, sin embargo, por razones que no son ni físicamente determinantes ni biológicas, como en el caso de los transexuales, tal cosa no ocurre.

¿Acaso necesidades tales como la trascendencia, la luna, la verdad o la inmortalidad son las que nos impiden conformarnos con nuestra existencia terrena y finita? El caso es que esto pasa tan sólo en espíritus selectos a quienes admiramos en su grandeza y quienes hacen de la propia búsqueda de sentido el propio sentido – valgan aquí todas las redundancias –de sus humanas existencias que se acercan al infinito al hacer preguntas que parecen ser eternas… y que alcanzan un rango de eternidad al menos en este parecido, en esa aspiración que hasta ahora jamás se ha consumido por completo.

Pero esta es la dicha y/o la desdicha de los afortunados… afortunados en cuanto pueden darse el lujo de vivir vidas auténticas.  Para el resto de nosotros, la gran mayoría de nosotros, el trabajo corre paralelo a la vida y consiste en algo diferente de la vida misma que nos quita el tiempo para la vida y, sin embargo, estamos forzados a  atesorar ese trabajo porque es precisamente ese trabajo el que nos provee del sustento para la existencia.

Hemos terminado creando un mecanismo de insatisfacción eterna, un círculo vicioso de alienación en de una forma que hubiera horrorizado al propio Marx. Los alienados parecen felices y se esfuerzan aún más cada vez en pos de una esperada satisfacción y realización que no llega jamás, cumpliendo expectativas sociales que no necesariamente y rara vez son las propias y rara vez nos detenemos a cuestionar a quién pertenecen tales expectativas. Estos insatisfechos ya no parecen escuchar el grito revolucionario.

Los publicistas parecen ser algo así como filósofos perversos, con una sabiduría destinada a engañar antes que a la verdad. Ya lo comenté alguna vez en la entrada EL JARDÍN (NO) SECRETO, sin embargo, aquella publicidad me parece un juego de niños ante la constante manipulación de la que somos víctimas y cuando precisamente a los jóvenes adolescentes, quienes viven una etapa tan crítica, se les carga con las expectativas superfluas de una sociedad que se ha olvidado de conocerse a sí misma y que no encierra ya en sus costumbres ni tradiciones casi nada de sabiduría.

“TU FAMILIA LO SOÑO, TÚ LO LOGRASTE” escrito debajo del nombre de una profesión liberal. No está escrito esto debajo de la palabra ‘ARTISTA’, ni ‘POETA’, ni ‘FILÓSOFO’ sino bajo el nombre de una profesión que, cuando se carece de la vocación o del gusto por ella, no es más que una ocupación prosaica, rutinaria y aburrida ¡y acaso sea el aburrimiento, la precaria noción apenas consciente de que se pierde el tiempo en una tarea inútil, el peor castigo a un ser que dispone en la Tierra de un tiempo ilimitado! Pero no se trata de vocación, ni siquiera de las expectativas propias, se trata de las expectativas de una familia condicionada por un sistema que consagra la insatisfacción. Se trata SÓLO de las expectativas de quienes pagaron por esa  y por casi toda  la publicidad, quienes hicieron que tu familia creyera que lo había soñado.medico

La imagen de una persona sonriente al lado de la palabra FELIZ y con el rótulo: TÚ LO SOÑASTE, TÚ LO LOGRASTE, sería una propaganda más ética y más decente para cualquier institución educacional y para cualquier institución de cualquier tipo.

Haruna Ai luce feliz recibiendo su corona de reina de belleza, ella lo soñó mientras era un hombre y ella lo logró convirtiéndose en una mujer, me imagino que luego de enormes sacrificios, después  de someterse a aquella operación de reasignación sexo. Lamentablemente, todavía no se inventa una operación de reasignación de vida.

EL AMOR

Dedicado a María Leonor

Tan extraña es la naturaleza del amor, que se reputa valiente y vencedor no al que lucha contra él, sino a quién ante él se rinde…

El Amor parece ser la estrategia que “el genio de la especie” ha establecido para la correcta reproducción y selección sexual de los mortales. La Iglesia lo ha identificado con la procreación en otro de sus sinsentidos, sin embargo, es sólo una minoría de los coitos la que termina en la producción de un descendiente, siendo la mayoría de ellos algo con un fin diverso.

Sin perjuicio de lo que este “genio de la especie” dispone para asegurar nuestra continuidad en el tiempo, el amor es una de las fuerzas más poderosas tanto en el aspecto social como personal. La guerra de Troya comenzó ni más ni menos que por la precipitación de dos enamorados; cortesanas llegaron a tener importantes cuotas de poder en los tiempos de los monarcas absolutos; la pareja y los hijos suelen ser el principal motivador de los más penosos esfuerzos para todos los mortales. Él distrae de deberes espirituales, intelectuales  y laborales a hombres y mujeres de todas las edades, condiciones sociales, niveles intelectuales.

Los griegos identificaron a esta fuerza irresistible con dos de sus dioses y dieron a la voluptuosidad un rango olímpico con Afrodita y al amor uno cosmológico con Eros. Los cristianos por su parte condenaron en él al pecado de la lujuria al que intentaron santificar por medio del sacramento del matrimonio que era, para Pablo de Tarso, un mal menor, pero siempre superado en virtud por la castidad.

La Iglesia de B16 acoge el rito anglicano que permite sacerdotes casados. Supongo que lo hace sólo porque cada vez menos hombres están dispuestos a renunciar al amor carnal para convertirse en sacerdotes… también menos mujeres, pero a la Iglesia no le gustan las mujeres, excepto las madres vírgenes. Su dios es hombre, heterosexual, pero no tiene mujer y a aquella con la procreó la penetró dejándola virgen… pero dejemos estos misterios tan elevados afuera.

La descendencia del mundo está asegurada, por no decir que es excesiva. La población mundial crece en una medida alarmante. Las parejas responsables restringen la procreación a uno o dos hijos. Formar decentemente a un tipo que debe estudiar al menos hasta los treinta años para tener alguna oportunidad en un mundo cada vez más competitivo es un esfuerzo titánico que la mayoría no puede permitirse en cantidades, como lo hacían las generaciones pasadas. Con todo, sin embargo, el amor continúa siendo una de las motivaciones más fuertes del género humano incluso en los casos en los que no conduce a la reproducción, casos que no sorprende que se multipliquen; tal vez en ello esté la mano del “genio de la especie” del que hablaba Schopenhauer.

El amor hace mucho que se ha vuelto algo más que la unión de un hombre con una mujer para la reproducción y crianza de vástagos, esto lo sabe quien quiera que como yo y la gran mayoría de los mortales no haya hecho un voto de castidad o no tenga un impedimento físico o mental para ejercer su sexualidad. Moralistas han querido distinguirlo de la pasión, el encaprichamiento, la mera calentura, la ternura y todas sus variantes. Estas distinciones son, en la práctica, posibles sólo a posteriori, luego de una relación consumada y ante la perspectiva de la vida en común o no. Es imposible predecir adónde nos llevarán las caricias.

La presencia del otro ser humano junto al que decidimos compartir nuestra vida tiene la dignidad de un descubrimiento. Esta persona tiene de pronto la cualidad de hacerse necesaria y si todo sale bien, esta persona también nos necesita. Entonces, una serie de barreras que nunca habíamos advertido se rompen a nuestro alrededor y sólo entonces nos damos cuenta de que estábamos solos por el hecho de que de pronto ya no lo estamos y participamos junto con este otro mortal de algo más grande que nosotros.

Los mortales nos afanamos en encontrar algo más grande que nosotros, esto es porque somos abrumadoramente pequeños. No hablo aquí solamente de aquellos de nosotros que pudimos acceder al refinamiento de la vida intelectual. El hombre simple se entrega gustoso a la ebriedad, a la orgía, al fanatismo deportivo en la turba de la hinchada. Sin ser capaz de expresarlo con palabras, intuye su propia finitud y quiere formar parte de algo más grande, pero esta ebriedad, este fanatismo deportivo, y esta orgía no son más que una ilusión pasajera que sólo puede sobrevivir en un estado de relativo aturdimiento que no puede durar demasiado tiempo.

El intelectual, por otra parte, tampoco puede encontrar satisfacción en la mera especulación y aquellos que lo intentan muchas veces han sido víctimas de la sátira que los muestra como a seres ridículos y que son el clásico sabio distraído que es sumamente tímido ante las mujeres. El ejercicio intelectual es frustrante por muy satisfactorio que sea, de hecho esa frustración es también una parte de aquella satisfacción. Todo lo que se alcance a saber o a crear no es nada en comparación con lo que podría haberse sabido o podría haberse creado. Las cosas por su parte siempre se muestran ajenas, noumenos kantianos que se reservan para así una esencia incognoscible.

El conocimiento es superado por el reconocimiento en el otro que a su vez nos reconoce. La barrera que aísla al hombre del mundo se cae en presencia de aquella persona que, acompañada de esta fuerza sobre humana –¿divina? –nos arrebata de  nuestro natural aislamiento del mundo y que por fin nos permite un verdadero diálogo más allá de las palabras. La ruptura de este aislamiento, importa, sin embargo, un riesgo terrible: ¿qué pasa si la otra persona que viene acompañada de esta fuerza incomprensible se vuelve indiferente a nosotros? Abrirnos al amor nos hará necesariamente dependientes de quien amamos y entregaremos a esta persona el más terrible poder sobre nosotros mismos: la amada tiene el poder de rompernos el corazón. Poderosos guerreros han llorado aquí como niños de pecho y orgullosos monarcas se han humillado. Hay razones para tener miedo, el amor es algo temible.

La cerradura a su posibilidad dejará, sin embargo, al mortal que ha preferido su gris comodidad burguesa que entregarse a la pasión auténtica sin garantías, el sabor del coitus interruptus, de no haberse entregado a la única forma de romper el aislamiento que es nuestra condena y a no trascender jamás a una experiencia sublime.  El amor requiere valor para que alguien se rinda ante él y es esta rendición la única victoria posible. En este caso particular es la resistencia el acto de cobardía… ¿no es tal cobarde digno de compasión si es que no de desprecio?

EL JARDÍN (NO) SECRETO

No encontré el aviso en la red para poder reproducirlo. En una gigantesca imagen en el Metro está una bella mujer sobre unos muebles de ratán en medio de un bosque exuberante y sobre la imagen dice “mi jardín secreto”. Es una  publicidad para el juego de terraza. Eleva todo a un rango de felicidad metafísica como ningún otro aviso que haya visto en mucho tiempo.

En el filme Roger Dodger, el protagonista, al ser interrogado por su sobrino acerca de su empleo, le dice que su trabajo es hacer que la gente se sienta muy infeliz y desgraciada y que cuando lo logra, entonces les ofrece un producto cualquiera y les dice que con ello solucionará su infelicidad. El aviso en el metro, con toda su estética prerrafaelista y soñadora hace precisamente eso y supongo que es un aviso sumamente efectivo…

¿A nadie  más que a mí le parece risible esa clase de estética al servicio del consumo? ¿Es que realmente se ha suprimido todo juicio por parte de los consumidores? Subliminalmente, en un entorno de apuro como es una estación de metro, semejante aviso se cuela por el rabillo del ojo y penetra directamente hasta nuestro inconsciente y entonces, aquellos que son lo suficientemente afortunados como para tener un patio ven sus propios muebles de jardín y creen que se les ha ocurrido que es tiempo de hacer un cambio y aquella imagen anidada en el inconsciente cumple entonces su objetivo…

Es irrelevante, por cierto, lo que alguien haga con su mobiliario de patio, sin embargo ¿cuánta información no se nos cuela en el inconsciente de esa forma y la damos por hecho? ¿cuánto de aquello que consideramos que  son nuestros propios juicios y verdades no han entrado por el rabillo del ojo cuando vamos apurados y una gigantografía del metro nos impacta por un microsegundo y genera una opinión o un juicio que no tiene ni la más mínima base? ¿Cuántas de tales opiniones o juicios, que no son más que prejuicios inducidos, versan sobre cuestiones mucho más importantes que un juego de terraza?

Nuestro concepto de felicidad procede de la satisfacción de necesidades y deseos que tal vez nunca tuvieron por qué estar ahí en primer lugar. Determinado tipo de mujer –normalmente una extremadamente delgada –se ha vuelto un ideal de belleza que causa la muerte entre las jóvenes anoréxicas por temor a la soledad y al rechazo si no calzan dentro de un determinado patrón impuesto por la publicidad a la sociedad y por la sociedad al individuo. Los machos, por su parte, son obligados a una imagen de éxito que muchas veces los transforma en verdaderos y ridículos fantoches a los que a su vez las hembras buscan con desesperación.

Todo porque algún publicista quiere vender juegos de terraza para poder alimentar a su familia y para ello echa mano de los temores, esperanzas y preconcepciones latentes en la inconsciencia del ser humano. El sexo vende: aquella joven sentada sobre el sofá de ratán será deseada por los hombres, emulada y envidiada por las mujeres. Los hombres estarán disconformes con sus parejas, las mujeres consigo mismas y entonces una ráfaga de infelicidad e insatisfacción inundará nuestra sociedad y los psiquiatras comprobarán que hay cada vez más gente insatisfecha y deprimida y se preguntarán por qué…

Basta con pensar que la muchacha que se ve en el aviso tiene seguro apenas cumplida la mayoría de edad, si es que la tiene y que pesa ocho kilos menos de los que aparenta, porque eso es lo que las cámaras engordan. Que fue maquillada vestida y preparada hasta el paroxismo por expertos para una belleza que debía durar tan sólo durante el corto período de la sesión fotográfica. Que una vez terminada la sesión se vistió como todo el mundo y que, sin los mágicos afeites, se transformó en otra chicuela más que seguro se fue tomada de la mano de su noviecito adolescente sin atraer las miradas de nadie más. También hay que recordar que la juventud no dura para siempre y que tal es un privilegio de dioses inexistentes… Hay que pensar también que nuestro patio dista mucho de ser esa bellísima jungla y que además, las bellísimas junglas no son especialmente cómodas y que por ello nuestros ancestros se bajaron de los árboles, evolucionaron y crearon la civilización…

Hay que pensar una serie de obviedades que se nos olvidan y pensar finalmente que obviamente moriremos y que entre este momento y la muerte nadie más que nosotros podrá darle algún significado a nuestra existencia, y que nadie recordará nuestro juego de terraza, ni cuánto pesábamos y que de todas maneras nos espera simplemente el terminar en los huesos.

CON EL ALTO AUSPICIO DE PERVERSA SEÑAL

PATETISMO ELECTORAL

Extractado de MAx.Com.Ar

Siento que tengo la responsabilidad de escribir sobre las elecciones de mi país, ya que este blog quiere ser un blog de Filosofía y Actualidad, sin embargo ¡la Actualidad me ha resultado tan difícil! Soy de las personas que cuando escribe siente la necesidad de que aquello que diga sea original, atingente e inteligente, e intento de que una reflexión acerca de la actualidad de mi país conduzca a un nuevo horizonte del pensar y que este mismo pensar sirva para iluminar en algo la toma de decisión de aquellos que me leen o bien al menos llevarles a cuestionar puntos de vista pétreos y que por medio de un libre examen agresivo sean al menos revisados.

Luego de ver la noticias y los análisis en la prensa oficial se me hace demasiado difícil decir algo que no parezca un perogrullada demasiado obvia incluso para una reflexión ontológica y me siento incapaz de entregar alguna reflexión iluminada más allá de aquello que piensa todo el mundo: la coalición de gobierno se ha debilitado.

La mamá, los ministros, el niño de la presidenta. Todos metidos en el comando de Eduardo Frei “reforzándolo” ¿Es que ninguno de los expertos en comunicación del gobierno o del comando son capaces de reparar en lo obvio? Se ve patético desde aquí, desde el otro lado de la pantalla de TV o de los diarios. Cada uno de los refuerzos que el gobierno le entrega al candidato oficialista es un salvavidas de plomo, cada funcionario público del más variado nivel que “voluntariamente” sale a la calle revela la terrible carencia de liderazgo, de coordinación de convocatoria y de todo en el comando del candidato oficialista y la gente no es TAN estúpida. Claramente, esto favorece a la candidatura opositora y la candidatura “díscola” de todos los descontentos con la Concertación que están con MEO, quien crece, pero tal vez no crezca lo suficiente a tiempo para las elecciones.

Por otro lado, que el cambio y la renovación sean representados por un candidato de derecha es un oxímoron. La derecha no es nada nuevo, la derecha es conservadurismo por definición ¿cómo es que ello puede representar un cambio? El candidato de derecha, que es un tipo más o menos inteligente, ha planteado un proyecto de ley para legalizar las uniones de hecho entre convivientes que puede llegar a incluir a la gente del mismo sexo, para escándalo del ala más conservadora de su coalición que hizo el irrelevante berrinche de rigor, pero que se quedó finalmente callada.

Si bien es cierto que el candidato de derecha no es ningún imbécil,  –no puedo estar seguro de lo mismo en lo que al candidato oficialista se refiere –nadie llega a acumular tal fortuna de una manera ética y su adhesión a los principios conservadores es al menos sospechosa ¿realmente cree en esas cosas o son más bien una estrategia en pos del mantenimiento de un muy conveniente statu quo? Es cierto que sería ingenuo esperar que un político sea un santo, de hecho, tal cosa distaría mucho de ser conveniente, sin embargo, cuando alguien adhiere a principios absurdos en los que resulta evidente que no cree, uno se pregunta hasta qué punto es posible tolerar el cinismo intelectual de los personajes… sea lo que sea que suceda, esperemos que toda esta cacofonía electoral resulte en un mejor gobierno para el país, y que así como cuando ochenta mil personas desafinadas entonan nuestro himno en el estadio suena un conjunto misteriosamente afinado producto de las mágicas leyes de la acústica, el día de mañana pase lo mismo con el gobierno.

AUSPICIADO POR PERVERSA SEÑAL

ACLARACIÓN DE GUERRA

He hecho esta aclaración otras veces, pero no está de más hacerla una vez más y de paso volver a pensar nuestra relación con el mundo. No soy siquiera un científico, no puedo saber cómo es que se ordena el mundo, intento ser un pensador y como tal intento pensar cómo es que ese mundo se ordena ante mí, porque esa es la única visión de la que puedo dar cuenta con propiedad. El mundo se presenta ante mí en gran medida como MISTERIO.

Las causalidades que pueda establecer son de alcance sumamente limitado, también las causalidades y explicaciones que pueden presentarme aquellos que han tenido el privilegio de cultivar alguna rama de la Ciencia son, si bien de un alcance mayor que el de las mías propias, limitadas, posibles, más o menos probables. Esto deja un gran espacio para el MISTERIO y en el MISTERIO permanecen las respuestas a las principales preguntas por el Ser y por la propia existencia personal.

¿Por qué es en general el Ente y no más bien la Nada? Preguntó alguna vez Leibniz y respondió que por Dios, sin embargo, pese a lo brillante de su pregunta su respuesta se reveló tan vacía que fue menospreciada por los propios creyentes y a su dios se le llamó despectivamente El Dios de los Filósofos, porque era un dios frío, conceptual, ajeno… e improbable.

En el fondo de las cuestiones de interés nos enfrentamos a la improbabilidad, la pregunta por el sentido del Ser permanece en ámbito improbable. Improbable quiere decir que no es susceptible de prueba ni de demostración, pero aquello que es improbable no es imposible, es simplemente algo de lo que no podemos dar cuenta de manera racional –sólo de esa manera podemos dar cuenta de algo pues, si no, tenemos una experiencia personal de la que no podemos dar cuenta dado que no es una experiencia comunicable.

La existencia de nosotros, sin embargo, continúa pese a su explicación improbable dirigiéndose necesariamente hacia la muerte. En esta ignorancia absoluta de las cuestiones fundamentales es lícito a los mortales construir sentidos para cada una de sus existencias, sin embargo, estas explicaciones de lo improbable no tienen el derecho de sobrepasar el criterio de la imposibilidad.

Es imposible aquello que no puede ser de ningún modo. La gran ventaja de la imposibilidad de algo es que nos revela la una certeza, aunque sea negativa. Descartes llegó a la conclusión que no podía ser que un ente que se engaña a sí mismo no existiera, puesto que si no existiera no podría engañarse a sí mismo. Esto fue lo que le llevó a afirmar en primer lugar su propia existencia y esto fue lo que, a decir de Hegel, hizo que la Filosofía tocara tierra firme.

Estas verdades surgidas de nuestra observación y ante la mera potencia de nuestro intelecto son, diría el maestro Nietzsche, conchas vacías, tautologías o perogrulladas, como le gustaba decir a Ortega, sin embargo, estas perogrulladas revelan su poder cuando alguien quiere afirmar algo arremetiendo en contra de ellas. Es así, por ejemplo, como se revela falso que un Universo inhumano tanto en sus dimensiones físicas, morales y gnoseológicas haya sido creado precisamente por un ser humano –es lo que entiendo por alguien a nuestra imagen y semejanza, ya que la semejanza es una relación que puede establecerse de manera recíproca.

Sin excluir una posible dimensión espiritual ¿no es esta una dimensión claramente inhumana desde el momento en que es sobrehumana? El mundo nos muestra cada vez más claramente nuestra propia pequeñez, para ello baste con leer cualquier libro de divulgación cosmológica o cuántica. Ambos extremos de pequeñez e inmensidad desafían nuestra comprensión e imaginación, al punto de que podemos preguntarnos si es que la configuración de nuestros cerebros es apta para tales conocimientos…

Si tras esta dimensión sobrehumana existiera algún ente responsable de todo ello, probablemente la semejanza entre tal ente y nosotros sería marginal y mucho menor que aquella que existe entre nosotros y las cucarachas… entonces, cuando llegamos a este punto de nuestra  especulación, aparece la voz de un anciano que se parece al Emperador de Star Wars y que, en nombre de esta entidad posible, quiere decirnos a mi mujer y a mí que no usemos píldoras anticonceptivas –en un mundo sobrepoblado – y que se atreve a decir en África, el continente más golpeado por el SIDA que usar preservativos es pecado… y entonces, toda esta meditación acerca del Absoluto cae a niveles ridículos y risibles ¡y cualquier meditación trascendental se vuelve entonces una controversia genital despreciable!

Considero que es improbable que alguien hable en nombre de un dios, e imposible que quien hable de parte de tal ser hable tanta soberana estupidez. Existen dos posibilidades para explicar la existencia de tal discurso anodino: o bien la persona que lo dice es una persona con sus facultades mentales perturbadas y se engaña a sí misma o, a decir de Saramago, demuestra solamente el absoluto cinismo intelectual del personaje.

Tal discurso anodino de prescripciones pueriles no hace más que rebajar aún más la existencia de los mortales y me niego a llegar a cualquier tipo de acuerdo o consenso con un discurso semejante ¿no es absolutamente lícito y hasta un deber moral declararle la guerra a un discurso semejante? Es en este sentido que soy un enemigo de la Iglesia Católica.

UNA RESPUESTA RECOGIDA

lau_bishopcartoonLa siguiente es una respuesta dada a un comentario hecho en este mismo blog a la entrada EL ROSTRO AMABLE DEL FASCISMO y que por sus dimensiones y características ha sido ascendida a la categoría de entrada. El comentario al que responde es una ofensiva conservadora evangelizadora que se vino a meter en mi blog. La llamada Moral Cristiana no es una cuestión transversal y me parece que esta respuesta elevada a entrada lo expone de manera algo básica, pero sumamente clara.

En primer lugar no propongo un ideario posmoderno, sino moderno. No soy un creyente, soy de hecho, un enemigo de la iglesia. Independencia no significa que no tenga una postura, significa que no tengo un interés personal. Dios no es más que un invento de ciertos grupos para controlar a otros, he vivido sin dios toda mi vida y la verdad que muy bien. La mejor gente que conozco es atea o agnóstica y mucho más ética que los cristianos discriminadores.

El propio Kant fue capaz de fundamentar la moral en la razón y esto es un ideario esencialmente moderno. No me explico la necesidad de que precisamente yo acepte su fantasía: me refiero a dios. Un hombre invisible que me ama pero que me enviará al infierno por no aceptar su existencia, la cual no se ha dignado a manifestar de manera clara. Si hay un dios, es un sádico con el que no quiero relacionarme.

No propugno un completo relativismo moral: defiendo el derecho de cada ser humano a vivir como le plazca mientras no dañe a otros. Esta debiera ser la única norma absoluta.

En mi edificio vive una pareja homosexual que lleva más de quince años. Por las tardes pasean a sus perros y en general no molestan a nadie ¿cómo es que ellos transgreden algo así como una ley natural? Las leyes naturales, para que usted sepa, no pueden transgredirse –eso si es que aún puede usarse la categoría. La ley de gravedad es imposible de transgredir; un avión vuela usando los principios de aerodinámica que cuentan con esa ley. No son optativas, no somos libres ante ellas.

Respecto del aborto ¿cómo es que un conjunto de células que carece de sistema nervioso es una persona? ¿Por una entidad borrosa como un alma? El aborto no es bueno, nadie dice que lo sea, pero un aborto clandestino efectuado a una mujer penalizada es peor. Esta es la Civitas Terrena, no la Civitas Dei. El intento de transformar la sociedad en el modelo de este ideal divino no ha dado otro resultado más que la tiranía, que termina siendo el mal mayor. Lo conozco por sus frutos: dios es malvado -las minúsculas son intencionales -no es más que un mito más.

Me molesta muchísimo que se haga propaganda a la Iglesia de Ratzinger o cualquier movimiento cristiano en mi espacio. La Iglesia y la religión me parecen una actitud primitiva que no conduce a nada bueno y son la antesala de la tiranía cuando se unen con el Estado. Tiene todo el derecho de pensar distinto, pero la red es ancha y ajena y le ruego que no use mi espacio para su tarea evangelizadora: comience su propio blog para ello o únase a una comunidad que comparta sus intereses. Aquí la Iglesia es el enemigo.

EL INSTINTO DE REBAÑO

La Filosofía en cuanto tal, es decir como método y doctrina nació hace dos mil quinientos años con Platón, sin embargo, como palabra cuenta con algunos años más y como actitud tal vez sea tan vieja como el hombre mismo o casi… Ese ‘casi’ es importante, porque  las primeras explicaciones que se dieron los primeros hombres acerca de los fenómenos fueron míticas y personificadoras. No fue sino hasta los llamados pensadores de la mañana –al menos en Occidente –que los mortales comenzaron a buscar causas materiales de los fenómenos.

La Filosofía debió parir a una hija que pronto se multiplicaría a sí misma en varias ontologías regionales o ciencias. La magnitud de Lo Ente y de sus fenómenos hizo necesario que tales fenómenos se catalogaran por tipos y el volumen de conocimiento hizo que, finalmente, fuera imposible que un solo hombre y una sola disciplina dieran cuenta de todas las cosas. Así nacieron la Ciencia y las diversas ciencias y así dieron paso a las diferentes tecnologías que forman hoy por hoy un frondoso árbol de conocimiento.

Con todo, las primeras preguntas acerca de lo Ente, la Vida, la Muerte y el conocimiento –entre otras que no vamos a especificar aquí –no encontraron el camino de independencia que encontraron los demás problemas del conocimiento humano y es por ello que una disciplina que lleva por nombre Filosofía sobrevive hasta nuestros días ¿pero puede la Filosofía dar cuenta de la Verdad, del sentido de la existencia humana, es decir, de la vida y de la muerte?

Una respuesta seria a una pregunta semejante no puede ser sino una respuesta ambigua: es a la Filosofía a donde llega el hombre libre de prejuicios y personificaciones en busca de un sentido trascendental para su propia existencia, sufrimiento y muerte. El mortal libre de prejuicios encuentra en la Filosofía, más que una serie de respuestas, una serie de preguntas , una serie de especificaciones acerca del correcto modo de hacer preguntas y plantear los problemas. Algunas respuestas que pueden llegar a encontrarse, son a decir de Ortega, simples perogrulladas tales como “pienso, luego existo” o “el hombre está en el mundo”, sin embargo, los mortales continuamos acercándonos a esta disciplina con el objeto de encontrar las respuestas más profundas a nuestras preocupaciones más esenciales.

En todas las épocas la Filosofía ha pasado por estar fracasada o acabada como un saber finalizado o inclusive ambas cosas, pero cada generación plantea los interrogantes nuevamente y cada respuesta no genera sino nuevas preguntas o más bien las mismas preguntas de nuevo: ¿hay algo así como una verdad? ¿Es posible el conocimiento? ¿Cuál el sentido del mortal en el mundo?

Más que en encontrar la Verdad, la Filosofía tiene éxito en desenmascarar las mentiras que surgen también una y otra vez, generación tras generación y que enfrentadas al rigor del pensamiento filosófico perecen al ser consideradas absurdos, peticiones de principios o tautologías. Todos los conductores de rebaños y los propios rebaños han vuelto con rencor de sus consultas con la Filosofía cuando ella no ha confirmado sus creencias, sino más bien las ha negado o al menos puesto en duda. Por ello la Filosofía no cuenta con verdaderos cultores entre los pastores de rebaños ni entre los líderes de las religiones: porque la Filosofía siempre separa a las ovejas de los rebaños y las transforma en hombres y mujeres que dicen que no a las opiniones de los rebaños y sus pastores que, a estas alturas de la historia, se confunden en una sola masa de rebaño pastoril.

Pero, con razón, se ha reprochado a la Filosofía el haber dejado sin afirmaciones a los rebaños a los que les ha negado su fe. Les ha dicho NO a todas sus opiniones, pero, cada vez que el rebaño ha pedido alguna afirmación de algo en qué creer, la Filosofía  responde con sus perogrulladas tales como “pienso luego existo” o alguna fundamentación racional de la ética, que parece ser insuficiente para dar o acaso devolver al rebaño el sentido trascendental que obtenía de sus opiniones erróneas.

Es por ello que, muchas veces, aún luego de ser desmentidas, las ovejas han vuelto a sus rebaños con su fe “fortalecida” con algo así como “credo quia absurdum est” (creo porque es absurdo) o alguna contradicción semejante más posmo como “igual a mí me sirve” defendida como dogma. Es mejor llevarse un dogma en qué creer que entregarse al abismo de la duda constante que es la Filosofía, pero ¿pero es que acaso la Filosofía no tiene ninguna respuesta que ofrecer a los rebaños? Ha podido fundamentar una ética más o menos consensuada  en todo aquello en lo que no entren entidades teológicas –el alma, por ejemplo –y ha sido la responsable de que  principios tales como los Derechos Humanos y la Democracia se vuelvan de valor universal o casi, pero ¿qué puede hacer ante preguntas trascendentales como la muerte?

Aquí no hay respuestas para los rebaños que buscan llenos de esperanzas, aquí sólo hay caminos para hombres y mujeres libres que no tengan nada ovejuno en su naturaleza y que sean capaces de enfrentar el abismo con una mirada valerosa. Para estos mortales, será suficiente con mantenerse en una voluntad ajena al engaño y con rescatar esa incertidumbre como respuesta… y en ella, con el debido recogimiento, obtener esa experiencia personal intransferible que no cae en ninguna de las trampas de las creencias del rebaño, que no antropomorfiza lo inhumano, que no suaviza lo duro y que es capaz de mirar a las cosas misma de frente aún cuando ellas jamás se revelen en TODO su sentido. Porque dejarán siempre al descubierto los sinsentidos que se les atribuyen…

Pero el rebaño quiere una verdad socialmente sancionada, burguesa, de buen tono y a escala humana, aunque no sea una verdad verdadera: quiere un consuelo. El rebaño quiere que se entregue un camino de pastoreo para enfrentar la muerte y de esa forma poder confiarse en sus guías. Pero no hay nada más ajeno a ello en un pensamiento que exige pensadores conscientes. En ausencia de verdad, el rebaño optará por su sinsentido y lo llamará verdad, mientras que la Filosofía es siempre por sobre todas las cosas el pensamiento de lo verdadero, aún si su única verdad es que tal vez pueda llegar a ser impotente ante la verdad. Por ello no existirá ya más una Filosofía para las ovejas.

SIEMPRE CON EL ALTU AUSPICIO DE ESTE LIBRITO

MÁS ALLÁ DE LA CRISIS DE OCCIDENTE

¿Occidente ha terminado? Sí. Es una respuesta que a estas alturas ya puede darse sin titubeos desde que el país más occidental del mundo, es decir, aquel que ha llevado la tecnología a su punto más alto, que es el resultado más visible de toda la metafísica, es Japón. Sin embargo, el fin de Occidente tiene el mismo sentido que el fin de la Metafísica en Heidegger, es decir, la noción de Occidente se ha cumplido, terminado, universalizado y se ha transformado en una disposición histórica universal.

La lucha de Ratzinger por reimponer un cristianismo represor y discriminatorio, la risa y el reproche que producen sus delirantes prédicas nostálgicas son la señal del acabamiento de Occidente, sin embargo, el fin de Occidente no significa el final de una visión del mundo, sino el nacimiento de la misma, el final de un conflicto entre razón y fe, lo que quiera que la fe signifique y el establecimiento final de una ética progresista y humanista.

Occidente llegó a creer en que el progreso era una ley natural. Sin llegar a desmentirla, los hechos pusieron a la noción de progreso en entredicho en cuanto que ley natural, sin embargo, la noción de progreso se ha definido a sí misma como en el incremento de la libertad del hombre y como la difusión de esta libertad a todos los hombres como un derecho: sólo estas dos condiciones pueden ser llamadas cabalmente Progreso.

La época que quiso ser llamada posmoderna, tiene más sentido si se llama post occidental. Un elemento que ha contribuido sin duda al final de Occidente ha sido precisamente la globalización y la mundialización: si todo el mundo adopta el modo de producir occidental, entonces ya no es posible diferenciar un Occidente claro.

Pero el fin de Occidente no significa su extinción, antes bien significa que el presente asume el resultado de Occidente. Occidente era un conflicto que acabó por resolverse: la irracionalidad de la fe no es más que un fenómeno marginal de masas que ni siquiera tiene la importancia que tienen los músicos de moda. Hoy es lo mismo citar los valores cristianos que citar los valores de la Revolución Francesa que se cristalizan en la Declaración Universal de los Derechos del Hombre, pero estos derechos no han emanado de la Escritura, una escritura que aceptaba de buen grado y sin cuestionamientos la esclavitud, estos derechos han emanado del Logos occidental griego, del pensamiento racional, por mucho que los abogados de las Escrituras quieran atribuírselos a su dios.

El mundo resultante del Final de Occidente no renuncia a las conquistas de Occidente, antes bien las asume y las expande por el Mundo, terminando de consagrar la libertad en aquellos lugares en los que no se ha consagrado, llevando la dignidad del hombre –y la mujer –allí a donde esa dignidad aún no ha sido asumida y todavía existen peñascos más dignos que nosotros. Estos peñascos sagrados, estas “diversidades” que algunos todavía defienden tanto, no son sino las ruinas de un orden irracional que ya no aparece como válido y que son nada más que el resto de un Orden del Mundo que se demuestra como funcional.

Lo opuesto a Occidente no es Oriente. Oriente tiene antes bien su propio dinamismo y procesualidad, tampoco lo son las culturas originarias desde el momento en que Occidente renuncia a la evangelización. Occidente era en sí mismo una oposición dialéctica que no tenía un opuesto fuera de sí. Oriente es algo que se nos acerca y que nos es aún desconocido. Se acerca como una serie de doctrinas expuestas comercialmente, pero Oriente también cambiará en su contacto con este occidente acabado. El fin de Occidente no es el fin de la historia ni del movimiento dialéctico de lo que sea que se mueva dialécticamente en la historia –el Espíritu o la Lucha de Clases. Es posible incluso pensar que tal movimiento dialéctico no concluya sino hasta que ya no exista el último hombre y ese momento, por suerte, no llega todavía.

El presente no debe olvidar las conquistas –sangrientas muchas veces –que Occidente nos ha legado: la igualdad, la libertad, la fraternidad, los derechos de las mujeres, de los niños, de las minorías…  El presente debe mantener la democracia como la peor forma de gobierno, pero la mejor entre todas las demás, debe avanzar al futuro con una ética de la dignidad de la persona humana y este no es sólo un deber moral, sino sobre todo el deber vital de una humanidad cuyo poder sigue aumentando más rápido que su sabiduría.

CON EL ALTO AUSPICIO DE PERVERSA SEÑAL

NACIONALIZACIÓN DE BIELSA

Entre la crisis y la superación de la misma, la nave de nuestro discurrir aterriza nuevamente en Chile ¿debiera acaso por patriotismo henchirme de orgullo ante la clasificación de nuestra selección al Mundial? ¿Debiera pedir a gritos la nacionalización de Bielsa, junto con los honorables que así lo plantearon en el congreso? Estoy por cumplir los treinta y nueve años y aún no logro comprender lo que es una posición de adelanto…

La nacionalidad chilena: ese estorbo maldito. Estaría feliz de contar con cualquier nacionalidad europea e incluso con ser ciudadano del imperio. Lo dijo Enriquez-Ominami, pero se desdijo: “es una desgracia ser chileno” y lo comparto plenamente. Por fin un candidato a la presidencia comprende cuál es el gran problema de Chile, es posible que sólo por esa frase vote por él. El chileno es por definición un ser oprimido con todo y democracia, la mala educación de Chile es la peor forma de discriminación que existe y eso que yo tuve suerte porque me eduqué en un colegio privado. De haber estudiado en uno público ni siquiera sabría escribir.

Mi buena educación terminó, sin embargo, demasiado temprano. No pude doctorarme porque para eso hace falta dinero y nada más que dinero. A nadie le importan las calificaciones que se tengan en la maestría, si no pagas no la terminas y sin maestría no hay doctorado, por muy estatal y laica que sea la universidad. Con cuarenta años y sin un doctorado mi carrera filosófica no tendrá mucho futuro si tengo que competir con doctores de treinta… ahora las Becas Chile se revelan como el fraude que todos sospechamos que sería, pero nadie le pone atención a ello porque calificamos para un Campeonato Mundial de Fútbol que no cambiará la vida de nadie… mientras, los chilenos privilegiados de siempre se reparten los beneficios de todas las cosas.

Bielsa se muestra sabio, parece que lo supiera. No quiere ser chileno, yo tampoco, pero yo no tengo esa alternativa ¿por qué castigar al hombre que le ha dado el triunfo a nuestra selección con esa terrible carga? ¿No ha hecho él lo suficiente por Chile? ¿O es que acaso además le harán formar parte de alguna de las oligarquías dominantes que sí pueden darse el lujo de solventar el orgullo patrio?

LA CRISIS DE OCCIDENTE X EL OTRO (El final ha llegado por fin)

El otro… ese desconocido. Todos somos el otro miles de millones de veces y yo sólo una vez. Todos somos segunda y tercera persona las más de las veces y todas las veces excepto por una: la vez que somos para nosotros mismos. El otro es, por tanto, siempre la mayoría. Incluso dentro de aquella ficción que es el nosotros prima el otro. Con tanta reivindicación de los pueblos y las culturas originarias –justa y apoyada por nosotros en todo –se quiere poner acento en su otredad y oponerla a un nosotros… pero nunca hubo ningún nosotros, no realmente, no por mucho tiempo.

Las diferencias entre tú y yo y sobre todo con él y ella comienzan a notarse en la medida en que nos miramos unos a otros: yo soy agnóstico, tú eres creyente, él es católico, tú eres empleado, él es patrón, yo soy un trabajador independiente a veces, cuando hay trabajo. Yo soy el único que está en mi lugar, todos los demás lugares son los lugares del otro, mi propio lugar es miles de millones de veces, desde la perspectiva del otro, el lugar del otro. Queremos ver al otro como un colectivo, el otro sexo –se usa decir género, pero yo prefiero hablar de sexo para no multiplicar los entes sin necesidad –la otra orientación sexual, la otra clase. Pero aquellos del mismo sexo, de la misma orientación sexual, de la misma clase y el mismo estatus son también otros, aunque queramos meterlos en un yo colectivo ilusorio como es un nosotros. Llámese ese nosotros partido, clase, empresa, equipo deportivo y familia inclusive. Una vez terminada la relación que une a personas en un nosotros cada uno es otro a solas consigo mismo. Cada noche en el sueño, cada mañana en la ducha.

Cuando pienso en mí como el otro de todos los demás me igualo a todos los demás en ser otro. He aquí pues el fundamento de la igualdad tan buscada en el mismísimo dios de los cristianos ¿cómo fundamentamos la moral? La moral la fundamentamos en el otro. Tratamos al otro como nos gustaría que fuéramos tratados en cuanto que otros somos también nosotros mismos. Es la regla  de oro, pero sin prójimos, porque todos estamos demasiado lejanos para ser próximos de nadie, encerrados en nuestra experiencia personal intransferible.

Era bello tener esclavos, cómodo, eficiente. Abolimos la esclavitud –nominalmente al menos –cuando nos dimos cuenta de que si esclavizábamos al otro bien podíamos llegar a ser esclavos nosotros mismos en la medida de que éramos iguales en nuestra otredad. El último esclavo fue el negro: aquel a quien cuyo color de piel lo marca como otro absoluto, antes había sido el judío que creía otras cosas, pero cuando ya no hubo creencias se volvió igual a nosotros. Pero el negro reveló, como el judío antes que él, cualidades demasiado similares a las nuestras… siguió siendo otro, pero no tan otro como le vimos antes.

Pero todo nosotros, aunque no haya diferencias de piel, cultura, clase, sexo es una ilusión temporaria. Siempre seremos otro incluso para alguien que se parezca demasiado a nosotros: es sólo otro que se parece a mí, pero es otro. Miles de millones de otros podrían anteponer sus intereses a los míos, por eso acordamos respetar el bienestar y los intereses de los otros, porque los otros son siempre una mayoría que bien podría ser aplastante.

La crisis de occidente es una crisis del nosotros en cuanto occidentales, la crisis que nos hace notar que sin Cristo –gracias a los dioses que sin Cristo –, sin superioridad racial ni cultural no existe nada que haga a nuestra cultura superior a la cultura de los otros, de hecho, sin esas unificaciones, cada uno de nosotros se volvió el otro del vecino… se acabó el nosotros los socialistas, los cristianos, los occidentales. Necesitábamos ese nosotros para aplicar la regla de oro, necesitábamos un prójimo, no otro. El otro no es prójimo, el otro es esclavizable, colonizable, evangelizable en nuestra verdad de nosotros, los superiores. Pero nos revelamos a nosotros mismos como otros y estamos entonces en el desamparo metafísico. El rebaño se ha desbandado y las ovejas solitarias son la crisis de occidente.

Sólo si rescatamos al otro en su otredad, como se dice y respetamos su ser otro y pedimos el respeto de nosotros mismos en cuanto otro,s podremos entonces convivir nuevamente. El otro es siempre un ser humano. Un perro no es otro, es una cosa. El ser mortales,  como dije alguna vez, es lo único que constituye un auténtico nosotros permanente: nosotros los mortales. Curiosamente, sólo nos une para siempre nuestra propia finitud. La crisis de la metafísica, la crisis de occidente es una crisis ética: sin verdad no podemos fundamentar la moral y sin ello hay poco que nos lleve a evitar matarnos los unos a los otros, porque no somos muy buenos y como en El Extranjero de Camus, podemos llegar a asesinar al otro porque hace mucho calor.

Si tenemos en común la mortalidad y el ser otros ¿no son estas las nociones absolutas que buscamos? ¿No son estos los criterios sagrados, absolutos y únicos para fundamentar tanto la moral como el pensamiento? ¿No son la MORTALIDAD  y la OTREDAD los conceptos para superar la crisis de occidente? ¿No hay aquí, por fin una VERDAD?

RECUERDEN PORVAFOR A NUESTO AUSPICIADOR, LA NOVELA PERVERSA SEÑAL