
Haruna Ai
Acabo de ver en las noticias de Hotmail un video acerca de la ganadora de un concurso de belleza entre mujeres transexuales en Tailandia. Fue una japonesa sumamente hermosa llamada Haruna Ai quien nació con un cuerpo masculino. Antiguamente, antes de que fuera posible la reasignación de sexo y de que los prejuicios condenaran aún más a estas personas a vidas de parias, –hoy todavía lo hacen, pero de una manera menos inexorable – ellas estaban predestinadas a una existencia de casi segura insatisfacción, además de un castigo eterno después de la muerte dado que su condición era además pecaminosa…
No es su elección ni una conducta viciosa el haber nacido en cuerpo que no corresponde con su identidad psíquica. Una serie de mecanismos biológicos que apenas se han empezado a conocer determinan esta condición que no es en absoluto responsabilidad de quienes la viven.
El resto de nosotros, normalmente, deberíamos ser capaces de vivir con expectativas razonables que no excedan nuestras posibilidades físicas, ni mentales, ni temporales, sin embargo, por razones que no son ni físicamente determinantes ni biológicas, como en el caso de los transexuales, tal cosa no ocurre.
¿Acaso necesidades tales como la trascendencia, la luna, la verdad o la inmortalidad son las que nos impiden conformarnos con nuestra existencia terrena y finita? El caso es que esto pasa tan sólo en espíritus selectos a quienes admiramos en su grandeza y quienes hacen de la propia búsqueda de sentido el propio sentido – valgan aquí todas las redundancias –de sus humanas existencias que se acercan al infinito al hacer preguntas que parecen ser eternas… y que alcanzan un rango de eternidad al menos en este parecido, en esa aspiración que hasta ahora jamás se ha consumido por completo.
Pero esta es la dicha y/o la desdicha de los afortunados… afortunados en cuanto pueden darse el lujo de vivir vidas auténticas. Para el resto de nosotros, la gran mayoría de nosotros, el trabajo corre paralelo a la vida y consiste en algo diferente de la vida misma que nos quita el tiempo para la vida y, sin embargo, estamos forzados a atesorar ese trabajo porque es precisamente ese trabajo el que nos provee del sustento para la existencia.
Hemos terminado creando un mecanismo de insatisfacción eterna, un círculo vicioso de alienación en de una forma que hubiera horrorizado al propio Marx. Los alienados parecen felices y se esfuerzan aún más cada vez en pos de una esperada satisfacción y realización que no llega jamás, cumpliendo expectativas sociales que no necesariamente y rara vez son las propias y rara vez nos detenemos a cuestionar a quién pertenecen tales expectativas. Estos insatisfechos ya no parecen escuchar el grito revolucionario.
Los publicistas parecen ser algo así como filósofos perversos, con una sabiduría destinada a engañar antes que a la verdad. Ya lo comenté alguna vez en la entrada EL JARDÍN (NO) SECRETO, sin embargo, aquella publicidad me parece un juego de niños ante la constante manipulación de la que somos víctimas y cuando precisamente a los jóvenes adolescentes, quienes viven una etapa tan crítica, se les carga con las expectativas superfluas de una sociedad que se ha olvidado de conocerse a sí misma y que no encierra ya en sus costumbres ni tradiciones casi nada de sabiduría.
“TU FAMILIA LO SOÑO, TÚ LO LOGRASTE” escrito debajo del nombre de una profesión liberal. No está escrito esto debajo de la palabra ‘ARTISTA’, ni ‘POETA’, ni ‘FILÓSOFO’ sino bajo el nombre de una profesión que, cuando se carece de la vocación o del gusto por ella, no es más que una ocupación prosaica, rutinaria y aburrida ¡y acaso sea el aburrimiento, la precaria noción apenas consciente de que se pierde el tiempo en una tarea inútil, el peor castigo a un ser que dispone en la Tierra de un tiempo ilimitado! Pero no se trata de vocación, ni siquiera de las expectativas propias, se trata de las expectativas de una familia condicionada por un sistema que consagra la insatisfacción. Se trata SÓLO de las expectativas de quienes pagaron por esa y por casi toda la publicidad, quienes hicieron que tu familia creyera que lo había soñado.
La imagen de una persona sonriente al lado de la palabra FELIZ y con el rótulo: TÚ LO SOÑASTE, TÚ LO LOGRASTE, sería una propaganda más ética y más decente para cualquier institución educacional y para cualquier institución de cualquier tipo.
Haruna Ai luce feliz recibiendo su corona de reina de belleza, ella lo soñó mientras era un hombre y ella lo logró convirtiéndose en una mujer, me imagino que luego de enormes sacrificios, después de someterse a aquella operación de reasignación sexo. Lamentablemente, todavía no se inventa una operación de reasignación de vida.
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No encontré el aviso en la red para poder reproducirlo. En una gigantesca imagen en el Metro está una bella mujer sobre unos muebles de ratán en medio de un bosque exuberante y sobre la imagen dice “mi jardín secreto”. Es una publicidad para el juego de terraza. Eleva todo a un rango de felicidad metafísica como ningún otro aviso que haya visto en mucho tiempo.
He hecho esta aclaración otras veces, pero no está de más hacerla una vez más y de paso volver a pensar nuestra relación con el mundo. No soy siquiera un científico, no puedo saber cómo es que se ordena el mundo, intento ser un pensador y como tal intento pensar cómo es que ese mundo se ordena ante mí, porque esa es la única visión de la que puedo dar cuenta con propiedad. El mundo se presenta ante mí en gran medida como MISTERIO.
La Filosofía en cuanto tal, es decir como método y doctrina nació hace dos mil quinientos años con Platón, sin embargo, como palabra cuenta con algunos años más y como actitud tal vez sea tan vieja como el hombre mismo o casi… Ese ‘casi’ es importante, porque las primeras explicaciones que se dieron los primeros hombres acerca de los fenómenos fueron míticas y personificadoras. No fue sino hasta los llamados pensadores de la mañana –al menos en Occidente –que los mortales comenzaron a buscar causas materiales de los fenómenos.
¿Occidente ha terminado? Sí. Es una respuesta que a estas alturas ya puede darse sin titubeos desde que el país más occidental del mundo, es decir, aquel que ha llevado la tecnología a su punto más alto, que es el resultado más visible de toda la metafísica, es Japón. Sin embargo, el fin de Occidente tiene el mismo sentido que el fin de la Metafísica en Heidegger, es decir, la noción de Occidente se ha cumplido, terminado, universalizado y se ha transformado en una disposición histórica universal.
Entre la crisis y la superación de la misma, la nave de nuestro discurrir aterriza nuevamente en Chile ¿debiera acaso por patriotismo henchirme de orgullo ante la clasificación de nuestra selección al Mundial? ¿Debiera pedir a gritos la nacionalización de Bielsa, junto con los honorables que así lo plantearon en el congreso? Estoy por cumplir los treinta y nueve años y aún no logro comprender lo que es una posición de adelanto…

